Sí, de hecho es mucho peor la contaminación ambiental del tabaco (es decir, el humo que expulsa el fumador) que el que genera el propio cigarrillo al consumirse. Por lo que todas la personas que forman tu entorno cercano, en el momento que te enciendes un cigarro se vuelven automáticamente fumadores pasivos.

De ahí las nuevas legislaciones de prohibir fumar en sitios cerrados y ahora también en parques y en las salidas de hospitales, colegios centros de salud, etc.